miércoles, 4 de febrero de 2026

CARPE DIEM

No dejes que termine el día 
sin haber crecido un poco, 
sin haber sido feliz, 
sin haber aumentado tus sueños. 

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie 
te quite el derecho a expresarte, 
que es casi un deber. 

No abandones las ansias 
de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías 
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase 
nuestra esencia está intacta. 
Somos seres llenos de pasión. 
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas 
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
¡¡nada debes de temer!!, 
la poderosa obra continúa:
¡¡Tu puedes aportar una estrofa!!

No dejes nunca de soñar, 
porque solo en sueños 
es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes... ¡Huye!

“Emito mis alaridos 
por los techos de este mundo”, 
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, 
sin mediocridad.

Piensa que en ti 
está el futuro 
y encara la tarea 
con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron, 
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida. 

La sociedad de hoy somos nosotros: 
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti,
sin que la vivas.

Poeta Anónimo
https://www.culturagenial.com/es/no-te-detengas/

CACTUS DE PÁRAMO

 <K.E.I.T.>

Hay amores que, como semillas de cactus, luchan inexorables contra los recios embates del tiempo y el sufrimiento bajo tierra, que llevan en su raíz las lágrimas que enjuagaron viejas tristezas como alimento para erigirse firmes ante las inclemencias y que están ahí, impávidos como novia fiel, esperando la llegada de su momento para florecer.


Y entonces, tú, mi cactus de páramo, vienes a llenar con mieles este bello florecimiento, a dibujar con tu aroma sonrisas en mi rostro, a revivir de su letargo a mi afligido corazón; Deseo, con las fuerzas de mi último latido, ser el jugo que alimente tus venas y llene de radiantes colores las flores de tu corazón.