viernes, 29 de enero de 2010

Francesca


270110

Como el aroma de las margaritas en verano,
Como la brisa en las tardes de lluvia,
Como la noche cargada de estrellas,
Esa eres tu mi dulce doncella,
Esa es tu alma que del mundo se esconde,
Ese es tu amor que de mi amor se alimenta.

Amanece en Abril con canto de primavera en voces de las aves,
Melodía sinfónica es tu voz en mis oídos declarando nuestro amor,
Que del mundo habrá de huir para lograr su cometido,
Por la eternidad vagabundeando solos tu y yo en el infinito mar.

Por que como el viento cuando carga aromas de los confines
Se fortalece de las más profundas pasiones,
Así también nuestro amor se fortalece de lo prohibido,
Así también mi corazón sueña con el tuyo en las sombras de la noche.

Dueña de mi alma, mi amada Francesca,
Que dibujas paraísos a tus amantes con tus labios,
Que contaminas con veneno cada vez que das un beso,
Consúmeme en tu amor para olvidarme del dolor.

Otros hombres en otros tiempos te han llamado de otras formas,
Fuiste Ana, Julieta, Francesca,
Dulcinea, Jazmín y Eva,
Pero solo una cosa realmente es clara,
El tiempo bien te perfeccionó para amar.

Hoy frente a mí el abismo se abre
Y lanzarme por tu amor, mi querida Francesca haré
Porque aunque el miedo a tu ser consuma,
Mientras quieras, con mis alas te protegeré
Dando vida a este sentimiento que el mundo ignora y tu nunca entenderás.

Estatuilla de Jade

210110

Y si el cielo se agachara y suspirara sobre mi, no habría aún felicidad más grande que la que ahora me atropella... ¿Quién eres tu y por qué vives como fantasma arrastrando cadenas ajenas? cuando bien puedes ser el más hermoso diamante, el mas brillante, envuelta en alas de ambrosía y repleta de sueños inconclusos con botellas de vino a medio vaciar, con sueños que rara vez alguien se atrevería a imaginar y pesadillas de las que rara vez alguien quisiera despertar... mi musa... mi estrella... mi sol de media noche... mi poema muerto... mi eterna Galatea…

Ángeles Caídos


200110

En las noches si prefieres abriré una ventana, para que la luz de la luna penetre y quizá sin querer descubra tu rostro. Para que mientras recorre los rincones de este lugar, acaricie dulcemente tu cuerpo haciéndote temblar, rozando como un suspiro tus labios, sin afán, como si el tiempo no existiera, perpetuando por eones esa dicha que lengua humana alguna logrará jamás explicar.

Y si el sol alguna vez volviese a brillar en las puertas de tu corazón, como antes lo hizo, quisiera, doncella de la noche, tener eternidad en mis venas, para ver desplegar tus hermosas alas entre el grito de éxtasis de tu alma y el fuego ardiente de tu mirada, consumiendo mi ser con la fuerza arrolladora del poder de Odín y la capacidad destructiva de Pandora, pues este corazón que aprendió a respirar sin aire, guarda como aquella caja el único y más preciado tesoro que la humanidad puede disfrutar… … la esperanza.